ANABEL CARIDE

Anabel Caride (Sevilla, 1972) comenzó su andadura en la Facultad de Filología siendo en la actualidad profesora del instituto Pablo Picasso y un miembro conocido en el emergente panorama de la poesía sevillana actual. Integrante del circuito andaluz de autores literarios, ha sido miembro de la Unión Nacional de Escritores y copresenta el programa radiofónico cultural La Inopia.

Este que tienes en las manos es su cuarto poemario tras Nanas para hombres grises, Tinta en el almanaque y Allanamiento de morada. Poeta desde que tiene memoria, confiesa hacer así inventario de sus desahucios personales “para no acabar en la cárcel por asesinato, huir de la burrocracia y las verdades absolutas”. Colaboradora ocasional en revistas literarias cuyo nombre casi ha traspapelado por el camino, figura en diversas antologías imprescindibles como Los vicios solitarios, Poesía viva de Andalucía, Poetas en el camino, Femigrama, Poetas para el siglo XXI o Poetas andaluces contemporáneos. Finalista del “X Premio de Narrativa Miguel Cabrera” de Morón por un relato ambientado en La Alameda (donde confiesa moverse como pez en el agua), ha sido jurado de diversos premios, conservando un recuerdo especial del Juan Ramón Jiménez. Creadora de un blog que va pacientemente completando cuando la dejan los exámenes y los claustros, ha sido la primera mujer poeta en español en aparecer publicada en la revista Fishouse de ámbito norteamericano.

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OBRAS EDITADAS POR ANANTES

 

Una ventana entreabierta ejerce sobre la mirada una atracción involuntaria y casi siempre irresistible. Allanamiento de morada, el tercer poemario de Anabel Caride, nos plantea una invitación, algo perversa, a asomarnos sin pudor a sus versos para contemplar un atisbo de todo aquello que casi siempre queda oculto entre las cuatro paredes del hogar.

Ya desde el título se sugiere que uno de los protagonistas de la obra va a ser el espacio y concretamente la casa, no solo como realidad física sino también como símbolo de la intimidad, pero hay otras claves de lectura: la provocativa exhibición de una introspección descarada y burlona obligará al lector en ocasiones a abandonar su ventana indiscreta para volverse a sí mismo y hacer examen de conciencia sobre sus propias flaquezas.

Anabel Caride es una gran maestra en poetizar lo cotidiano. EnAllanamiento de morada se establece una relación de amor/odio con el lector, un delicado equilibrio entre la seducción y la desconfianza de no saber si se ha invitado a un huésped indeseable. La relación con el lector comienza a gestarse con el planteamiento de una serie de situaciones de cortejo en la primera parte, “Prácticas de anatomía”, para ir sentando las bases de una convivencia en “Desahucios y franquezas” y concluir con “Goteras y otras plagas”, en la que la voz poética que habita la casa se asoma al exterior para mirar a su alrededor y descubrir el paisaje que ve desde su ventana, porque en el fondo todo se reduce a mirar y ser mirado.