JOAQUÍN DHOLDAN

Joaquín DHoldan (Montevideo, 1969). Ha escrito de todo, por ejemplo, libros de cuentos (La cita y más artículos para dentistas), novelas (Héroes rotos, Cruzar la muralla, El murguista muerto, Estuario), libros ilustrados (Fantasmagórico), libros científicos (Manual de introducción a la odontología), obras de teatro (Ella, Kafka, Adiós mundo cruel, Fantasmas bajo mi cama, El Greco pinta al Gran Inquisidor, estrenadas en Uruguay, Argentina, México, Puerto Rico y España), artículos, crónicas, columnas y microrrelatos en revistas de papel y digitales de varios países. Mantiene desde hace años un blog (Las letras y los Ojos). Es miembro del Colegio de Escritores de España (Sede Andalucía), del Colegio de Dentistas de Sevilla, de la Asociación General de Autores del Uruguay y de la Asociación por la Equidad en la Salud.

El escritor uruguayo afincado en Sevilla Joaquín DHoldan construye un relato certero y comprometido sobre las causas que llevan un saharaui a convertirse en un radical dispuesto a sacrificar su vida por una causa. Cómo desactivarlo implicará algo más que cortar el cable rojo o el azul.

Nacido en los campos de refugiados saharahuis e hijo de un combatiente del Polisario muerto en acción de guerra, Azman, el menor de siete hermanos, es enviado a Cuba al llegar a la edad escolar gracias a un proyecto de cooperación internacional. Vuelve al Sáhara Occidental tras completar su educación con el propósito de ayudar a construir un futuro mejor para su gente. Gestiona un centro juvenil, crea un festival de cine que ayude a visibilizar el conflicto a ojos occidentales, aspira a convertirse en un líder pacífico. Sin embargo, un entorno en el que son frecuentes las detenciones arbitrarias, las minas antipersona y el deseo de responder a la violencia con la violencia, le lleva a realizar una acción radical que vuelque la atención internacional sobre la injusticia de un pueblo sin tierra ni derechos.

“Azman entraba al lugar elegido como objetivo. Bajo su abrigo, moderno y negro, una serie de cables conectaban los explosivos con el sistema que le permitiría elegir el instante fatídico. Miraba con rapidez alrededor. Emitía una breve oración. Trataba de no ver los rostros presentes y se concentraba en los enemigos a los que afectaría su acción. Muchas cosas explotarían por fin. Se acabó la espera.
En ese instante entro yo en escena.”

En los albores de la II Guerra Mundial el acorazado alemán Almirante Graf Spee siembra el pánico en el Atlántico sur. Su velocidad, potencia de fuego y su habilidad para camuflarse como transporte aliado lo convierten en un corsario perfecto. En diciembre de 1939 la armada británica logra acorralarlo y tiene lugar la batalla del río de la Plata. El Graf Spee se enfrenta a tres navíos británicos y sale victorioso, pero debe atracar en el puerto de Montevideo para reparar sus daños. Tras días de movimientos diplomáticos hostiles y sabotaje de las reparaciones para retrasar su huida a mar abierto, el capitán Hans Langsdorff, rodeado por fuerzas enemigas muy superiores, se ve obligado a salir de puerto y hundir el acorazado en el estuario desembarcando antes junto a su tripulación. Días más tarde se suicida en la habitación de hotel en la que lo confinan.