CHUS GIL

Chus Gil
María Jesús Gil Arroyo, conocida como Chus Gil, es actriz, guionista, presentadora, directora y actriz de doblaje: una mujer polifacética con una larga trayectoria y experiencia en el medio. Directora de doblaje de documentales de Televisión Española (TVE) como, entre otros, La Noche temática, Documentos TV, Sushi global, Muerte súbita, La foto de la niña del napalm, Afganistán, En tierra de dinosaurios, Marylin, últimas sesiones o El arte de olvidar. Profesora de doblaje y locución en EIMA, cursos INEM y CCOO, Escuela Internacional de Medios Audiovisuales, TVEscuelaOnlyframe y otras empresas y entidades. Colabora desde su fundación en marzo 2014 con la revista alternativa digital madrileña Pongamos que Hablo de Madrid. Desde 2016 es presidenta de la Asociación de Víctimas del Preventorio de Guadarrama.

Preventorio de Guadarrama
Era una institución pública de acogida y prevención de enfermedades donde se maltrató a niñas física y psíquicamente, con abusos sexuales incluidos. Además, las internas fueron utilizadas como conejillos de indias en experimentos médicos hasta 1975.A falta de documentación oficial u oficiosa de la normativa de aquel centro, el libro que han escrito Consuelo García del Cid y Chus Gil se ha elaborado con el testimonio vivido y vivo de decenas de mujeres, que en su infancia fueron víctimas de lo que debió ser un centro disciplinario (castigos, malos tratos, vejaciones, etcétera) y reeducativo (rezo del rosario, canto del “Cara al sol”, etcétera), bajo un disfraz sanitario (sobrealimentación forzada, pinchazos constantes, reposo rígidamente vigilado por unas cuidadoras sin ninguna cualificación sanitaria, etcétera). La experiencia vivida por aquellas niñas debió de ser terrible, porque la huella imborrable es aún recordada por las víctimas como algo difícilmente superable.

«A él acudían niñas de 7 a 12 años (aunque también las había de 5, 16 y 17) sin período definido de estancia, y aunque en su mayoría se trataba de hijas de familias desfavorecidas, tampoco ese concepto es generalizable, puesto que no estaba estipulado como tal, sino con la intención de prevenir el desarrollo o contracción de enfermedades contagiosas.
Todas salían de un lugar situado en la calle Andrés Mellado y eran conducidas en grupo hasta la Sierra de Guadarrama.
Al llegar se les cortaba el pelo, eran despojadas de sus ropas y les entregaba un delantal junto con alpargatas de esparto que se ataban con cintas. De inmediato las rociaban con unos polvos blancos por todo el cuerpo, dejando una toalla en la cabeza durante la primera noche.
Eran abofeteadas por cualquier motivo: hacer mal la cama, llorar, acordarse de sus padres, dejar comida en el plato o hablar durante la siesta. Si alguna se meaba en la cama, las cuidadoras (Sección Femenina) les acercaban una cerilla al trasero hasta quemarlas.»