Siguiendo la máxima lorquiana de que “la poesía es algo que anda por las calles”, Anabel Caride concibe su poesía como algo vivo que se nutre de lo cotidiano, que respira en plazoletas y se resiste a recalar en polvorientos anaqueles.

Desde el conocimiento y el respeto a los clásicos, no faltan las referencias a Quevedo, Rimbaud o Cortázar, Anabel Caride construye un poemario vitalista que encuentra la belleza “bajo el tosco disfraz del primer mundo” y envuelve al lector con versos en forma de lluvia de creciente intensidad. Orbayo, la primera parte en que se divide el libro, es una llovizna casi imperceptible que sirve de aviso de lo que puede arreciar más adelante (“Envidio las metáforas que no me pertenecen, / que armaron otros labios que no llevan mis huellas»); Calabobos es una lluvia fina y persistente que llega a lo más íntimo (“Háganse los eclipses / y que se abra el mar Muerto; / QUE LA LLUVIA NOS TEMA”); Galerna arroja los versos de mayor intensidad poética (“Hace ya tanto tiempo que dejé la inocencia / que casi no recuerdo mi faz de pastorcita. / Para portal viviente me basta la Alpujarra, / una mochila al hombro comprada en tenderete / y las gafas de sol. / REBUZNO COMO POCAS”); Mapa del tiempo sirve para cerrar el libro. En esta sección la lluvia cede el protagonismo a las personas, las ciudades y los barrios sobre los que cae (“El barrio que me habita sabe hablar en dialecto / como haría Berceo”).

En definitiva, una obra rotunda, inclasificable, salpicada de motivos poéticos y antipoéticos, que trata un variado espectro de temas que van de lo sensual a lo satírico pasando por lo social, y aspira claramente a remover conciencias poéticas. “No esperes un soneto cursi con estrambote: / las perras sin bozal no te sabrán mentir.”

 

Anabel Caride (Sevilla, 1972) comenzó su andadura en la Facultad de Filología siendo en la actualidad profesora del instituto Pablo Picasso de Sevilla y un miembro conocido en el emergente panorama de la poesía sevillana actual. Integrante del circuito andaluz de autores literarios, ha sido miembro de la Unión Nacional de Escritores y copresenta el programa radiofónico cultural La Inopia.

Poeta desde que tiene memoria, confiesa hacer así inventario de sus desahucios personales”.Lloverá sobre tu nombre es su cuarto poemario tras Nanas para hombres grises, Tinta en el almanaque yAllanamiento de morada. Colaboradora ocasional en revistas literarias, figura en diversas antologías imprescindibles como Los vicios solitarios, Poesía viva de Andalucía, Poetas en el camino, Femigrama, Poetas para el siglo XXI oPoetas andaluces contemporáneos. Finalista del “X Premio de Narrativa Miguel Cabrera” de Morón por un relato ambientado en La Alameda, ha sido jurado de diversos premios, conservando un recuerdo especial del Juan Ramón Jiménez. Creadora del blog Nanas para hombres grises que va pacientemente completando, ha sido la primera mujer poeta en español en aparecer publicada en la revista Fishouse de ámbito norteamericano.

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